lunes

Los que no duermen

sorpresa

Me decís lo que pensás que quiero escuchar,
y eso es exactamente lo que quiero oir, 
pero no lo que quiero que me digas.

domingo

¿Para qué va la gente a los conciertos?

- Para practicar maneras difíciles de apoyar la cabeza en las manos.

lunes

Apuntar a que no fracase. Que funcione, es otra cosa.



"Gracias a los largos días lluviosos de la estación de los monzones, la hierba brillaba con un fresco color verde y exhalaba el olor salvaje que sólo puede emanar de algo que hunde sus raíces en la tierra"

miércoles

VI

El hombre viene, el hombre se va, y deja detrás de si
los huesos blanqueados que sostuvieron su lujuria;
el palafrén de sus amores y sus odios,
al final, se llena de polvo en el establo.

Él lo embaucaba, y el otro lo llevaba
hasta el límite último del deseo;
pero ahora, saciado el deseo, descubre
que era el corcel el que lo embaucaba a él.

W.F.

aeroterrestre

jueves

domingo

La calavera chilla a oídos sordos y las pulsiones
en una caja sellada al vacío laten esperando la descompresión.
Las palabras cientas, miles, todas, se deshacen insípidas
sobre un plato que ningún comensal quiso degustar. Y si todo
sigue girando y yo me aquieto, el mareo me sube por los pies
hasta la coronilla y me reencuentro como un espectro pidiendo
otra vuelta porfavor y deseando, solo por desear,
sacar la sortija para seguir girando.

martes

El cielo está sucio como la borra del café,
pero nada se de leer destinos, y nada se del cielo.
No me interesa saber por qué es azul,
o qué deparan las nubes,
sólo los miro, como quien observa un objeto brillante.
A veces no me da la gana pensar.
Envuelta entre sabanas se vuelve oruga y renace entre sueños, convertida en susurro. Silueta húmeda de un plata empañado, me tararea siempre la misma canción, siempre la misma; din don campanon, quattro vecchie sul balcon. Cantame vieja, que yo no te soñé. Cantame otra vez, que ya no me da miedo la lluvia.

no me alcanza